>ROL SOCIAL DE LOS SEGUROS

El rol social de los seguros
Aún tenemos por delante el desafío de continuar incorporando a la población más vulnerable al sistema de seguros.

Chile es un país habituado a sufrir los embates de la naturaleza. Terremotos, salidas de ríos, aluviones, erupciones volcánicas, además de generar graves pérdidas en vidas humanas, provocan cuantiosos daños en el entorno económico, como la destrucción de fuentes de trabajo, lo que en muchos casos agrava la situación de vulnerabilidad de distintos sectores de la sociedad.

Sin ir muy lejos, podemos citar el reciente desborde en abril del río Mapocho que afectó a autos, viviendas, comercios y empresas en un céntrico sector de Providencia en Santiago.

Por el esfuerzo que implica conseguir y luego mantener una situación económica estable para la familia, las personas buscan una manera de protegerse, y ante una desgracia, recomponerse y rápidamente volver a empezar.

Los seguros son la herramienta que brinda ese apoyo. Mitigan las pérdidas económicas de las personas y las ayudan a recuperarse, con soluciones más concretas y rápidas que si solo dependieran de la caridad o la ayuda de las autoridades.

Con este sistema, se traspasa el riesgo de hechos fortuitos y dañinos desde quienes no podrían solventarlo a las compañías de seguros, que lo dispersan entre muchos potenciales afectados, y de esa forma pueden otorgar la cobertura a los que efectivamente sufren pérdidas. Además, se canalizan temporalmente importantes recursos a financiar inversiones, lo que ayuda al crecimiento económico.

Los seguros para viviendas cubren también riesgos de la naturaleza. Tienen como base una cobertura de incendio y luego se añaden diversas protecciones adicionales, como sismo, salida de mar, aluviones, erupciones e inundaciones, entre otras. De esta manera, ofrecen protección ante los daños materiales que sufren los bienes asegurados como consecuencia directa e inmediata de la catástrofe.

El terremoto del 27-F es un excelente ejemplo para graficar el importante e insustituible rol social de los seguros. Las compañías respondieron rápida y efectivamente: de acuerdo con un estudio de Swiss Re, el terremoto provocó pérdidas por US$30.000 millones, equivalentes al 15% del PIB chileno. En conjunto, el sector asegurador pagó casi US$8 mil millones en daños asegurados, o un 25% de cobertura. A diciembre de 2010 ya se había liquidado el 99% de los siniestros habitacionales, con indemnizaciones sobre US$1.200 millones, además de un altísimo porcentaje de siniestros industriales y comerciales.

La eficiencia operacional en dicho evento hizo a la industria merecedora del reconocimiento internacional de la Federación Interamericana de Empresas de Seguros.

El rol protector de los seguros debería ser más aprovechado a todo nivel. Uno de los temas que surgió el 27-F fue la falta de seguros en propiedades fiscales. Si el Estado contratara seguros para estos inmuebles, los fondos para reparar escuelas, canales de regadío u hospitales estarían rápidamente disponibles y asignados para enfrentar su reconstrucción.

Aún tenemos el desafío de continuar incorporando a la población más vulnerable al sistema de seguros. De esta forma, su riesgo financiero estará más acotado y no verán afectada su frágil situación cuando tengan la desgracia de ser víctimas de una tragedia.

*El autor es vicepresidente ejecutivo Asociación de Aseguradores de Chile (AACh).

Fuente: El Pulso (14/06/2016)