> SEGURO “CUARTA EDAD”

Mecanismo fue propuesto por la ex superintendenta de pensiones, Solange Berstein:
Seguro de longevidad para cuarta edad toma fuerza en discusión previsional
Permitiría financiar parte de la pensión a contar de los 85 años. Se autofinanciaría con aporte de los cotizantes.

“La idea es que cada trabajador, a lo largo de toda su vida laboral, cotice, por ejemplo, un punto adicional, el que no iría a la cuenta de capitalización individual, sino que a un fondo colectivo para financiar el seguro de longevidad. Al momento de jubilar, el afiliado tiene derecho a la cobertura del seguro de longevidad, que se hace efectivo desde los 85 años, por ejemplo”. Así, el profesor de la UDP Marco Morales explica en qué consiste el seguro de longevidad, una idea que está tomando fuerza en el debate de pensiones.

El economista explica que la ventaja de este mecanismo es que al tener garantizada parte de la pensión de la cuarta edad o la “cola de la vida”, se liberan fondos que se distribuyen aumentando la pensión desde el comienzo de la jubilación. Si el afiliado alcanza una edad superior a los 85 años, por ejemplo, parte de esa pensión ya no sería autofinanciada, sino que sería con cargo al seguro de longevidad.

Este mecanismo fue propuesto por la ex superintendenta de pensiones, Solange Berstein, quien luego desarrolló la idea con los economistas Alejandro Puente y Marco Morales.

En esta propuesta, para renta vitalicia, si el seguro se activara a los 85 años y cubriera el 70% de la pensión inicial, el monto de la jubilación aumentaría para un hombre y una mujer en 12,51% y 16,37%, respectivamente, desde el principio. Para esto habría que cotizar 1,21 y 1,62 puntos porcentuales adicionales con este fin.
Si se buscara cubrir el 50% de la pensión inicial, entonces la pensión aumentaría 8,89% y 11,72% respectivamente; y se debería cotizar 0,86 y 1,16 puntos porcentuales adicionales.

Para retiro programado, bajo estas mismas condiciones, si el seguro cubre el 70% o el 50%, la primera pensión subiría en ambos casos 18,37% para hombres y 25,66% para mujeres. Esto, porque “el pago del retiro programado es decreciente ya que los fondos van disminuyendo y, de hecho, pueden terminar acabándose antes de que el afiliado se muera. Entonces, la ventaja de este seguro es que, si comenzara a regir a los 85 años, es como si cortáramos la tabla de mortalidad a esta edad. Entonces, lo que hay acumulado se va a consumir en 20 años y, por ello, la pensión aumenta”, dice Morales.

¿Y la transición?
Morales destaca que este mecanismo se autofinancia y, por tanto, es sostenible. Además, el costo del seguro es el mismo para hombres y mujeres.

Con este seguro se desarrolla una solidaridad intergeneracional e intrageneracional. Esto, porque se asume un período de transición en que se financia este seguro, tanto para los actuales pensionados como para los futuros pensionados que no alcanzaron a aportar un largo período para este beneficio, mediante un aporte mayor de carácter transitorio.

En el documento se proponen varias maneras de enfrentarlo. Una es financiar la transición con impuesto al trabajo, alternativa que tendría un impacto mayor inmediato en el nivel de las pensiones, pero se debe considerar el impacto sobre el mercado laboral y sobre el ahorro. Otra es el financiamiento tripartito, en que a través de un fondo de solidaridad intergeneracional y/o del Estado optar porque este seguro sea más atractivo.

Los autores advierten que, además, se deben analizar medidas complementarias como el aumento en la edad de jubilación, la eventual indexación de ésta a las expectativas de vida, y emisión de bonos de longevidad, entre otros.

Diferencias
Morales destaca que a diferencia de la propuesta de Guillermo Larraín, este mecanismo no considera el reparto para financiamiento permanente.

Fuente: El Mercurio (24/08/2016)

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