JOSÉ GUZMÁN Y LA APUESTA DE AGROSUPER: EN 2019, POR PRIMERA VEZ, LAS EXPORTACIONES VAN A SER MÁS IMPORTANTES QUE EL MERCADO INTERNO

El ejecutivo proyecta los desafíos, metas y objetivos del grupo en la industria salmonera. También habla de las dificultades que ha vivido el sector, lo que incluso los llevó a analizar salirse del negocio.

“Esto parecía un imposible y se hizo con mucho esfuerzo”, recuerda José Guzmán, el hombre clave y brazo derecho del dueño de Agrosuper, sobre cómo surgió y creció la industria salmonera en Chile. Sólo el transporte del producto dentro de Chile era una travesía en sí misma: “Estábamos en el canal Puyuhuapi, a un par de horas de navegación de Puerto Cisne; y había que llegar con un camión que atravesaba una cuesta, para desembarcar la producción en Puerto Chacabuco. Después había que embarcar un contenedor que consolidaba su carga en Puerto Montt y de ahí un viaje a Tokio”, dice mientras hace un recorrido mental del trayecto.

“Esta industria no partió de un día para otro”…

Pero hoy, Agrosuper –compañía de alimentos de Gonzalo Vial- va camino a transformarse en el mayor productor de salmones del país y en uno de los principales a nivel mundial. Tras acordar la compra de AquaChile este año, la firma se prepara para entrar a las ligas mayores de una industria que ha sabido de grandes éxitos, pero también de momentos complejos, como la crisis del virus ISA y una acusación de dumping en Estados Unidos.

“Si hay algo bueno que rescatar… toda la zona sur de Chile (como Los Lagos, Aysén y Magallanes ahora último) tomó conciencia del peso específico que tiene esta industria y la importancia que tiene en la vida diaria de las personas. Si el buen funcionamiento de esta industria nos interesa a todos, porque en el fondo es un bien público. Esta industria beneficia mucho más que a los dueños de las salmoneras”, dice José Guzmán, gerente general de Agrosuper.

La empresa partió en 1955, cuando un grupo de personas, lideradas por Gonzalo Vial, partió con la venta de huevos frescos en Doñihue. Veinte años después se amplió hacia el procesamiento y comercialización de la carne de ave. El año 1983, la firma ingresa al negocio de la carne de cerdo, para en 1989 expandirse hacia el rubro de las cecinas y los salmones. Como si fuera poco, después entró al negocio de la carne de pavo.

“Vamos a cumplir 30 años en la industria salmonera; en algunos periodos hemos estado muy contentos y en otros bastante frustrados. Hemos vivido periodos complicados por la naturaleza y otros complejos por la naturaleza de nuestro comportamiento humano, así como complicaciones regulatorias”, dice Guzmán.

¿Alguna vez pensaron en salirse de la industria salmonera?

-Varias veces lo analizamos. El periodo que estaba terminando en 2015 fue un lapso muy largo y muy malo del punto de vista sanitario y comercial; todo lo que habíamos intentado hacer no nos estaba funcionando. Ahí estuvimos dispuestos no sé si a salirnos, pero sí a asociarnos con otro, porque teníamos la convicción de que existía un beneficio mutuo de la consolidación a través de las escalas, del orden territorial. En ese momento nos fue mal, no encontramos tierra fértil para poder consolidar nosotros o consolidarnos con otros; no pasó y será para otra vuelta.

Guzmán explica que tras esto empezaron a mejorar las condiciones de mercado, bajaron las producciones, subieron los precios a nivel internacional, se incorporó una nueva regulación y aumentó la demanda por salmones en el mundo. “Las cosas que no habían pasado empezaron a suceder”, destaca. “Eso cambió el ambiente y fue la razón por la que nosotros fuimos muy activos y así nació la compra de Friosur primero y después la alternativa con AquaChile”, explica.

A principios de año, Agrosuper concretó la compra del área salmonera de Friosur en US$ 229 millones y luego acordó adquirir AquaChile en una operación que podría superar los US$ 850 millones.

“Siempre le hemos creído al negocio salmonero: hay una oportunidad verdadera para seguir creciendo”, señala Guzmán.

Un gran 2019
¿Cuáles son las principales virtudes de la industria hoy?

-Existe una madurez muy importante. Enfrentamos muchas batallas, los jugadores que seguimos conocemos los riesgos sanitarios, medioambientales, comunitarios y los riesgos regulatorios. Por lo tanto, la aproximación a esos problemas a futuro debería ser más cauta, más prudente y más completa de lo que fue en el pasado.

Dado esto, uno puede proyectarse en esta industria que nos encanta, porque en el mundo, con un mercado inmenso que crece a tasas importantes, la capacidad para abastecer esa demanda está limitada por ahora a algunos lugares como el sur de Chile.

¿Cuál será la importancia del área salmones en la compañía?

– Vamos a llegar, si Dios quiere, a formar una empresa grande. Si se mantienen los niveles de precios y costos, el próximo año, no en el futuro, el área de mar de Agrosuper va a ser la más grande del grupo. Y también en 2019, por primera vez en la historia de la empresa, las exportaciones van a ser más importantes que el mercado interno.

Hasta ahora, todas las plantas productivas del grupo están en Chile, pero con la compra de AquaChile viene una operación de tilapia en Costa Rica. ¿Está en los planes instalar plantas en el extranjero?

-Es una cosa que no se ha descartado, pero a parte de la tilapia en Costa Rica no está en los planes inmediatos. Eso sí, no me cabe duda que en el futuro así va a ser. Cualquiera de las áreas que tenemos hoy podría incrementar su producción fuera de Chile.

¿El salmón tiene mejores perspectivas que las otras proteínas?, ¿es más sano que el pollo o el cerdo?

-Es buena la pregunta. Todos los animales tienen cortes con más grasa y otros con menos; entonces, en Agrosuper apuntamos al concepto ‘que el consumidor elija’.

Las estadísticas señalan que las personas están comiendo más pescado en el mundo, y en Chile también. Esa es una oportunidad, pero las otras proteínas también están creciendo, aunque a distintas tasas, por eso buscamos tener muchas alternativas y que las personas decidan.

¿Pero cuál es la proteína que tiene mejores perspectivas?

-Todas. Nosotros vamos a ir detrás de ese motor que es la demanda.

Ahora, nunca vamos a ser los más grandes del mundo en las otras proteínas, pero en salmones el próximo año podemos llegar a ser el productor número dos a nivel mundial, pero eso no es un objetivo en sí; el objetivo es tener una escala para estar en este mundo y atender a los distintos consumidores. Es una estrategia que nos ha funcionado bien.

Producir proteínas en el agua
¿Qué los llevó a entrar a este negocio?

-Se supo que esto estaba empezando a pasar en Chile y se estudió. Dijimos ‘porqué no, si nosotros sabemos hacer proteínas y tenemos una red de clientes en el mundo’. Esto era esencialmente producir proteínas, la diferencia es que era en el agua. Ya lo hacíamos con el pollo, lo estábamos empezando a hacer con el cerdo y existía esta posibilidad con los salmones. Y esa fue la razón de crear una empresa de la nada.

Ustedes optaron por iniciar sus operaciones en una zona poco desarrollada.

-Partimos muy modestamente, muy lejos, con más ganas que recursos, con poco conocimiento y poca tecnología, la que se fue adquiriendo con el tiempo.

Por una razón de sustentabilidad sanitaria, cuando partimos quisimos irnos a una zona distinta de donde estaban comenzando a operar los salmoneros. La mayor parte entonces, año ’88 y ’89, estaba operando en la décima región y nosotros, a propósito, nos fuimos a una región más difícil que era la de Aysén. Más difícil en el sentido de que todo el apoyo logístico era más complejo. Y lo hicimos por una razón concreta, la sanitaria, que era una convicción que había aquí respecto de las otras proteínas: que para producir en forma sustentable y competitiva en el largo plazo, había que tener un estatus sanitario y un equilibrio con el medio ambiente que permitiera hacer todo para prevenir las enfermedades.

Por esto, destaca: “El efecto geopolítico que ha generado la industria, en zonas que estaban un poco postergadas, es brutal”.

Pero fue prueba y error, lo que generó problemas sanitarios.

-La primera vez que vi todo esto tuve la sensación de que era como construir una pirámide. No habían caminos, no habían puertos, no habían servicios ni personas capacitadas. Había mucho empuje, emprendimiento verdadero, brutal, para construir y desarrollar un producto. Se hizo con mucho esfuerzo, con muchas ganas y perseverancia. Todas esas cosas que se fueron haciendo, han ido contribuyendo a hacer lo que es hoy esta industria. Si bien se hizo con muchos errores, eso es lo que permite que hoy día exista más madurez, prudencia y conciencia para invertir en las cosas que hay que hacer y para prevenir y mantener estos niveles de producción.

Lo más difícil: el ISA
¿Que ha sido lo más complejo que le ha tocado vivir?

– No hacemos un ranking, pero el virus ISA definitivamente fue una situación muy compleja en una dimensión especial: generó miles de despidos, por lo que afectó a varias regiones de una forma muy importante.

Se nos murieron los peces y todos sentimos el peso. Desapareció esta industria.

¿Y las bajas de precios entre 2014 y 2015?

-Las bajas de precios fueron muy bravas, pero también afectó mucho la acusación de dumping en EEUU muchos años antes. Sé el esfuerzo que tomó años para poder superar esa dificultad y que se reconociera que Chile no hacía dumping.

Guzmán remata: “Esta industria ha estado algunas veces muy enferma, otras sintiéndose mal y otras en la UTI y, sin embargo, en cada momento ha habido personas que han sido capaces de aportar su visión, esfuerzo, tiempo y recursos para que siga avanzando y no se haya quedado en el camino. Han habido personas, autoridades, que han encontrado caminos para ir resolviendo los problemas.

“Esta industria tiene importantes puntos que mejorar”

La industria salmonera ha enfrentado una serie de cuestionamientos durante su expansión en la zona sur del país, como el alto uso de antibióticos en comparación con Noruega, el rival de Chile en el sector.

Aunque las empresas trabajan en reducir el uso de antimicrobianos y antiparasitarios durante todo el ciclo productivo en mar (en el marco de la certificación del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura que nació hace casi dos años), José Guzmán reconoce que hay una serie de falencias que se deben mejorar.

“La industria ha trabajado mucho, pero hay que reconocer que queda bastante. Se están haciendo esfuerzos, y es una de las fuentes importantes que justifican la consolidación, porque eso permite tener escalas para investigar y desarrollar tecnologías”, dice el gerente general de Agrosuper.

En muchas playas de Chiloé es evidente la contaminación que genera la industria.

– En el caso de los fondos marinos, no tengo dudas de que en los próximos años van a desarrollarse tecnologías que puedan aplicarse en los centros de cultivo que permitan mitigar los impactos de la producción salmonera.

-Además se cuestiona que Chile utiliza una cantidad de antibióticos muy superior a Noruega.

– En los antibióticos hay mucho trabajo en la industria para prevenir las enfermedades, más que curarlas. En eso están las vacunas y nuevos sistemas de producción. Junto a esto, están los ejes logísticos para prevenir que las enfermedades entren, porque cuando lo hacen hay que usar medicamentos como los antibióticos.

Existe una preocupación sincera por hacer cosas que nos permitan usar cada vez menos antibióticos, para que un día dejemos de usarlos.

Pese a todo, Guzmán es categórico: “Hay personas que por razones ideológicas no quieren que esta actividad exista, por lo tanto, a veces ocupan estas explicaciones que son importantes para convertirlo en una batalla”.

“En la medida que se cuida el medio ambiente tenemos mejores resultados sanitarios, así gastamos menos recursos en medicamentos y con eso nuestros consumidores están más contentos, porque los productos son más sanos. Entonces, es un círculo virtuoso”, concluye el gerente general de Agrosuper.

Fuente: Diario Financiero (12/11/2018)

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