LABORATORIO DE GRUPO SOFOCAR DUPLICARÁ PRODUCCIÓN CON FUERTE CRECIMIENTO EN EXPORTACIONES

Firma ha invertido US$ 13 millones para optimizar elaboración de medicamentos bioequivalentes, categoría que representa casi 50% de su producción, y tiene 45 nuevos productos en desarrollo para los próximos dos años.

Duplicar su valor en cinco años. Ese es el horizonte de Mintlab, laboratorio del grupo Socofar –propiedad de Femsa y el empresario Guillermo Harding- que durante los últimos años ha activado un programa de inversiones para dar un nuevo salto en la producción de medicamentos genéricos y bioequivalentes.

“Actualmente, fabricamos 60 millones de unidades al año y la idea es vender 120 millones de unidades, de los cuales un 50% queremos hacerlo en Chile y la otra mitad en el extranjero. Vemos un potencial de crecimiento en la región, ya que vemos que nuestros productos son muy competitivos en los países a donde estamos exportando; entonces ahí estamos enfocándonos e invirtiendo”, señala el gerente general del laboratorio Mintlab, Roberto Sutelman.

El plan implica elevar sustancialmente sus exportaciones, que hoy representan el 20% de la producción y que destina a diez mercados en la región, como Ecuador, Bolivia, Paraguay, Honduras, Panamá y Guatemala. “Seguimos buscando nuevos países. Abrimos una oficina en Colombia con la idea de desarrollar productos para ese mercado; Ecuador también viene fuerte y también hay planes para otros países que estamos viendo con mayor detenimiento”, señala el ejecutivo, quien precisa que estudian opciones en Brasil.

Para este objetivo, la firma ha venido invirtiendo en tecnología de punta en su planta de la comuna de Independencia por un monto de US$ 13 millones para optimizar la eficiencia y seguridad de sus procesos productivos con el foco en los fármacos bioequivalentes, que corresponden a aquellos que han demostrado que cumplen con los mismos estándares de un original patentado. A partir de esa capacidad instalada en laboratorios y equipos profesionales, Mintlab ya cuenta con 135 productos que han demostrado su bioequivalencia, categoría que representan casi la mitad de su portafolio de más de 300 medicamentos.

Entre las áreas médicas en las que está presente, Mintlab elabora medicamentos cardiovasculares, antihipertensivos, reductores del colesterol, neuropsiquiátricos -entre ellos, ansiolíticos, antidepresivos y agentes antipánico-, inhaladores, jarabes, y antibióticos, siendo una de las únicas dos plantas que produce amoxicilina en el país. Para los productos de mayor especialidad, el laboratorio tiene distintas alianzas como la establecida con Mylan, uno de los principales fabricantes de genéricos de alta calidad en el mundo

A futuro, Sutelman destaca el interés por ingresar al nicho de los medicamentos oncológicos, “un mercado que está creciendo y en el cual estamos mirando productos de primera línea con certificaciones internacionales de laboratorios internacionales para acortar los tiempos de desarrollo”.

El ejecutivo detalla las estrategias en curso y las oportunidades que abren las políticas públicas como las Leyes de Fármacos I y II, que reformulan la prescripción de medicamentos facilitando el acceso a genéricos y bioequivalentes.

– ¿Cuál es el plan de desarrollo de productos implementado por la compañía?

– A partir del mandato de tener un nivel de tecnología de primera línea en el laboratorio -con máquinas de marcas europeas que nos dan mayor asertividad en términos de calidad-, tenemos un promedio de 15 lanzamientos al año, tanto en líneas terapéuticas como en bioequivalentes, de los cuales tenemos 135 productos.

– ¿En cuántos productos están trabajando para obtener la bioequivalencia?

– Tenemos entre 40 y 45 en estudio en distintas fases hasta la presentación al ISP, que es el pipeline para los próximos dos años. Una línea muy importante son las hormonas, donde hicimos los primeros anticonceptivos en el país lanzando Ladygex, y hace dos años tomamos la decisión de hacerlos bioequivalentes.

– ¿Cuál es la inversión asociada a productos genéricos y bioequivalentes?

– Podemos hablar de US$ 80 mil a US$ 110 mil en el desarrollo de cada bioequivalente, una inversión fuerte de unos US$ 13 millones. Estamos entre los primeros con fabricación local, somos los segundos en el mercado local en cantidad de bioequivalentes después de Laboratorio Chile.

-¿Qué proyectos de mejoramiento productivos están realizando?

-Estamos incorporando tres máquinas para hacer los comprimidos adquiridas en Alemania, al igual que estuchadoras y equipos de control. Vamos a instalar la última versión del sistema SAP ERP que nos va a dar una gran capacidad de trazabilidad de toda la producción.

– ¿Cuál es el desafío de competir en el segmento de medicamentos genéricos y bioequivalentes produciéndolos en Chile?

– No es fácil, los genéricos tienen un precio muy competitivo más en un país de economía abierta donde se reciben ofertas de otros países que tienen mano de obra más barata. Pero una diferencia importante es que estamos regulados por el ISP, que es una agencia de nivel cuatro, a la altura de las más importantes de la región. Tenemos más regulaciones y exigencias que China, por eso nuestro principal desafío es ser excelentes en costos con una fabricación muy rigurosa.

-¿Cómo ve el permanente cuestionamiento al precio de los medicamentos en el país?

-En medicamentos originales, Chile tiene el precio promedio de medicamentos originales más alto de la región. Pero si se toman solamente los genéricos, tiene el nivel más bajo. Y si cuando se promedian ambos, Chile queda por arriba de la media del resto de los países de la región, y si yo soy un paciente y quiero comprar un medicamento cardiovascular lo pudo comprar más barato que en Argentina o en Colombia, pero acá hay más oferta de genérico más barato.

-Sin embargo, muchas personas van a comprar medicamentos a Argentina…

-Esa gente no sabe que ese mismo medicamento lo puede conseguir aquí en Chile en forma de genéricos, salvo que no confíe en ellos.

ST/Políticas en Chile
-¿Cómo evalúan la Ley de Fármacos II que busca ampliar la prescripción a genéricos y bioequivalentes en la receta médica?

-Lo vemos bien, ya que democratiza más el acceso. Los países más avanzados tienen normas de prescripción por denominación común internacional (DCI) que es el nombre de la droga. Nos beneficaría que el cuerpo médico adopte la prescripción de más medicamentos genéricos que de marca.

– ¿Qué opina de la propuesta de vender medicamentos OTC en lugares distintos a las farmacias?

-Desde el punto de vista sanitario no es recomendable. Los estudios realizados en países donde se liberó la venta de OTC en las góndolas de supermercados, subió el nivel de intoxicaciones con ibuprofeno, aspirina y otros. Cuando no hay una posibilidad de una supervisión de la venta, por más que sea OTC sigue siendo un medicamento, y puede haber un uso indiscriminado.

Fuente: Diario Financiero (06/02/2019)

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